La cátedra de Eugenio Caballero en el FICG 34°

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El diseñador de arte, ganador del Oscar, Eugenio Caballero, develó el trabajo que hay detrás de la magia creativa del cine en la tercer masterclass del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG34). La labor de Caballero lo ha llevado a colaborar con reconocidos directores de cine como Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y J.A. Bayona.

El creador de los mundos fantásticos de El laberinto del fauno o Un monstruo viene a verme compartió por más de una hora los detalles de su trabajo en el set, aunque no siempre fue una labor sencilla, menos en sus inicios.

Para Caballero, cada cinta tiene un mundo exclusivo en el que se busca, más que entretener, hacer sentir al espectador, por lo que hasta el más mínimo detalle se vuelve importante en la dirección de arte.

Entre los trabajos más reconocidos de Caballero se encuentran el diseño de producción en «El laberinto del Fauno» (2006), que lo hizo acreedor del Oscar; «Roma» (2018), por la que recibió nominaciones a los Oscar, BAFTA y Critics’ Choice Movie Awards; «Lo imposible» (2011) y «Un monstruo viene a verme» (2016), ambas del reconocido cineasta español J.A. Bayona.

En su plática, ante un auditorio repleto de jóvenes y cineastas en ciernes, el realizador aceptó que no hay un sólo método a seguir para la dirección artística, que, a pesar de ser uno de los trabajos menos visibles para el gran público, es indispensable para las películas.

“La dirección de arte no es una disciplina estética, es una disciplina narrativa”. Esa fue la primera lección que Caballero dejó en claro ante un público atento, pues explicó que cada elemento que compone al set donde se desarrolla la trama está contando una historia, y todas esas historias de objetos, y más, dan como resultado el contexto de lo quiere representar el director del filme.

Eugenio Caballero lamentó la carencia de escuelas especializadas en la dirección de arte y diseño de producción, aunque reconoció que esto ha llevado al oficio a ser transmitido por generaciones, es decir, de mentor a pupilo.

“Un pupilo debe tener compromiso, saber escuchar y formar herramientas creativas. Este oficio es de mucha osadía y hay veces que no se llega a concretar lo que uno se imagina. Hay que leer el guion, investigar, buscar locaciones y hacer dibujos”.

Además, ayudado con proyecciones de “El laberinto del Fauno” y “Roma”, explicó a los asistentes la magia del color y la transformación de las locaciones, alentando al público a acercarse a este mundo creativo desde el diseño de producción y la dirección de arte.

Lo curioso en la relación de Eugenio Caballero con el cine es que es una relación que surgió de una epifanía: “A los 17 años hice el examen para estudiar Derecho, me aceptaron y cuando ya iba entrar dije: ‘No quiero’, y me fui unos años a Europa. Conseguí una beca en Florencia (Italia) y me quedé a estudiar Historia del Arte y del Cine cerca de dos años”, relató el artista mexicano.

Recordó que fue en 1992 cuando hizo su primer largometraje, tiempo en que se hacían seis películas al año en México: “Hacer cine era un acto de fe, era casi imposible pensar que realmente podías dedicarte a esto. Había otras industrias alrededor como la publicidad y dentro de ella estaban los vídeos musicales”.

“Le hice a muchas bandas como Café Tacvba porque era algo que te exigía mucha creatividad, aunque te daban muy poquito dinero. Nos metíamos a los edificios que habían quedado dañados con el temblor de 1985 y era un acto de irresponsabilidad porque estaban en ruinas. Sin embargo, eso me determinó mucho como ser humano y creador”, declaró.

En ese sentido, destacó que sus dos grandes mentoras fueron Gloria Carrasco y Brigitte Broch. Con esta última trabajo como su asistente en la cinta “Romeo y Julieta”, del director Baz Luhrmann. Al respecto recordó, “fue una pinche película dificilísima, la parte que rodamos en Veracruz era un arco ambientado exterior. Hicimos una prueba de fuegos artificiales y todos estábamos contentos porque ya íbamos a acabar. A las 12 de la noche recibí una llamada para decirme que venía un viento de los más fuertes en los últimos años. Pero el mar subió, se llevó la arena y el pinche set se hizo caca (…) Los productores llegaron como enjambre y nos preguntan cómo íbamos a reconstruirlo. La playa quedó destruida y al final eso fue una especie de metáfora de lo que trataba la película y para mí eso fue una gran enseñanza del oficio. Recién en la última semana llegó el director Baz Luhrmann y me dijo que estaba de poca madre».

Las próximas master class del FICG serán protagonizadas por Shadowmachine, Blanca Guerra, Kevin Scott, Christine Vachon, Juan de Dios Larraín, Carl Deal y Vittorio Storaro.